El protocolo IBD-AID

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La dieta no cura la EII. Ningún médico afirmará lo contrario.

Pero ayuda.

Controlar la enfermedad inflamatoria intestinal se trata menos de una solución mágica y más de acumular probabilidades a su favor. Los medicamentos no son negociables. El sueño importa. El estrés es real. También lo que entra en tu boca.

“Prestar atención a lo que come es tan importante como otros factores del estilo de vida”, dice Ashkan Farhadi MD de MemorialCare Orange Coast Medical. Agrega que tener un plan mitiga los síntomas. “Las directrices ayudan”.

Ingrese IBD-AID.

Abreviatura de dieta antiinflamatoria para la enfermedad inflamatoria intestinal. Viene de la Facultad de Medicina UMass Chan. El objetivo no es un vago bienestar. Es específico. Restaura el equilibrio bacteriano en tu intestino. Mata las cosas malas. Alimenta lo bueno.

Adiana Castro, dietista de Nueva York, analiza los principios. No son complicados pero sí estrictos.

  • Cortar monosacáridos y disacáridos. Esa es una simple charla sobre el azúcar. Glucosa. Fructosa. Sacarosa. Lactosa. Todo mal aquí.
  • Impulsar los probióticos. Buenas bacterias.
  • Consuma prebióticos. Fibras no digeribles que alimentan esos probióticos.
  • Priorizar las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Estas grasas promueven una flora intestinal diversa.
  • Evitar los iniciadores de inflamación. Sodio. Azúcares. Carne roja. Basura procesada. Alcohol. Aditivos.
  • Prohibir el trigo. Prohibir el maíz. Prohibir el azúcar refinada.
  • Ajuste según la fase. Tu instinto es diferente el día uno frente al día cien.

Castro señala que esto difiere de la dieta mediterránea. La dieta médica es general. Carece de fases. Ignora la prohibición de lactosa/azúcar. IBD-AID es más nítido. Se superpone con la Dieta de Carbohidratos Específicos (SCD). Pero la SCD es restrictiva. Prohíbe la mayoría de los cereales. No maneja texturas ni fases de los alimentos.

IBD-AID te permite comer avena cortada. ¿Por qué? Fibra soluble. Prebióticos. Apoyo.

Las tres fases

Aquí es donde la goma se pone en marcha.

La EII no es estática. No se come lo mismo durante un brote que en remisión. Castro enfatiza tres etapas distintas. Cada uno exige una comida diferente. Diferentes texturas. Diferentes estrategias.

Fase 1: El brote agudo

El dolor es alto. La digestión está rota.

El Dr. Farhadi dice que sea suave. Bajo en fibra. Si parece áspero, duele. Los frutos secos son enemigos aquí. Batería. Semillas. Te destrozan las entrañas cuando ya estás en llamas.

Piensa en puré. Piensa en algo cocinado a fuego lento.

  • Batidos.
  • Avena.
  • Puré de verduras.
  • Yogur.
  • Huevos. Pez. Aves de corral. Cocido hasta que se deshaga.
  • Puré de manzana.
  • Plátanos. Maduro.

“Las texturas son realmente importantes”, dice Castro. Ella sugiere triturar o licuar todo. Descomponga la fibra antes de comerla. Ahorre el trabajo a su sistema digestivo. Hacer que los nutrientes sean accesibles.

Fase 2: La Transición

La llamarada se calma. La urgencia cae. El dolor se alivia.

Puedes introducir fibra ahora. Pero proceda con precaución. Es posible que aún tengas problemas con las cargas altas en fibra.

Agregue verduras suaves. Coles. Lechuga mantequilla. Espinacas tiernas. Retire los tallos. Mantenlo suave.

  • Carnes magras. Todavía bien cocinado.
  • Mantequillas de frutos secos. Liso.
  • Productos horneados. Utilice harina de frijoles o nueces.
  • Queso añejo.
  • Tomates.
  • Puré de frutos rojos. Colar las semillas.

Bebe agua. Mucho. A medida que aumenta la ingesta de fibra, también debería hacerlo el consumo de probióticos. Ayuda a que la digestión se ponga al día con lo que estás comiendo.

Fase 3: Mantenimiento (Remisión)

Estabilización. Éste es el estado de sueño.

Puedes comer ampliamente ahora. Pero mantente alerta. “Presta atención a cómo te afectan”, advierte Farhadi. El hecho de que puedas comer algo no significa que te ayude.

  • Verduras salteadas.
  • Mariscos.
  • Frijoles enteros.
  • Cítricos.
  • Alimentos fermentados.

¿El objetivo? Diversidad. Una amplia variedad de alimentos integrales crea un microbioma resistente. Castro empuja con fuerza los productos fermentados aquí. Yogur. Kéfir. Kimchi. Chucrut crudo. Tempeh. Miso.

Estos son los villanos de las fases uno y dos. En la fase tres se convierten en aliados. Potencias probióticas.

Iniciando el protocolo

¿Dónde estás ahora?

Ésa es la primera pregunta.

Castro dice que si sangras o te inflamas empiezas en la Fase 1. Suave. Bajo residuo. Sin trucos. Si tienes síntomas leves estás en Fase 2. Cuidado con las texturas.

Si te sientes normal. Los intestinos son regulares. Estás en la Fase 3. Remisión.

Empiece despacio. Añade fibras probióticas y prebióticas a lo largo del día. No los descartes todos a la vez.

Retire los desencadenantes primero. Alimentos ultraprocesados. Exceso de azúcar. Comida frita. Grasas trans. Emulsionantes.

Consiga un dietista. Castro recomienda aspirar a un cumplimiento del 80%. La perfección es imposible. La consistencia es el rey.

“Trabajar con un dietista registrado… es muy útil”.

Recuerda esto. La dieta IBD-AID no sustituye a los medicamentos. Los complementa. Farhadi es claro en ese punto. Proporciona estructura. Ofrece un impulso antiinflamatorio a su plan de tratamiento.

¿Es fácil? Probablemente no.

¿Funciona? Los datos sugieren que podría ayudarle a gestionar lo inmanejable.