La mayoría de los padres confían en sus instintos cuando algo no funciona con el desarrollo de sus hijos. Ese instinto rara vez falla. La detección temprana de discapacidades no se trata sólo de obtener una etiqueta. Se trata de acceso. Se trata de obtener apoyo antes de que las brechas en el desarrollo sean difíciles de cerrar.
Las discapacidades no siempre se presentan con síntomas obvios. A veces aparecen como retrasos. A veces, como comportamientos que parecen extraños pero que en realidad son la forma en que un niño enfrenta una diferencia neurológica. Saber qué buscar puede ahorrar meses o incluso años de prueba y error.
Reconocer el autismo a tiempo
El autismo es un trastorno neurológico. Cambia la forma en que un niño interactúa socialmente y se comunica. Afecta la forma en que procesan la información sensorial. Algunos niños se sienten abrumados por el tacto o el sonido. Otros lo buscan agresivamente.
Observe atentamente si su niño pequeño evita el contacto visual. ¿Arquean la espalda cuando intentas sujetarlos? ¿Se balancean o se golpean la cabeza repetidamente? Estas no son sólo rabietas. Son signos de sobrecarga sensorial o de mecanismos de autocalmante a toda marcha.
Los retrasos en el idioma son una importante señal de alerta. Si su hijo no balbucea a los 12 meses, esa es una pregunta para el pediatra. ¿Sin palabras a los 16 meses? Definitivamente solicite una evaluación. También es importante que un niño que tenía palabras de repente deje de hablar. La regresión es un indicador clave.
A los 18 meses, deberían estar surgiendo los juegos de simulación. Si su hijo no lo practica, se trata de una brecha en la cognición social. Es posible que no señalen objetos. Es posible que no miren hacia donde usted señala. Viven en un mundo de percepción diferente.
Control motor y parálisis cerebral
La parálisis cerebral afecta el control muscular. Es un grupo de trastornos. La gravedad varía ampliamente. Un niño podría tener una cojera leve. Otro puede necesitar una silla de ruedas para moverse. El denominador común es la alteración de la función motora.
No es necesario ser un especialista para detectar los primeros signos. Busque retrasos en el logro de los hitos. Dándose la vuelta. Sentado. Arrastrándose. Caminando. Si llegan con un retraso significativo, investigue.
El tono muscular es otra pista. ¿El cuerpo de su hijo es excesivamente flácido? ¿O rígido y rígido? La mala coordinación es común. También podrás notar la persistencia de reflejos infantiles que deberían haber desaparecido hace meses. Estas son respuestas programadas que no se han integrado al movimiento voluntario.
Pérdida auditiva en niños pequeños
Treinta de cada 1.000 escolares tienen algún tipo de pérdida auditiva. Eso no es raro. Es común. La detección temprana es fundamental porque la adquisición del lenguaje depende en gran medida de la información auditiva.
Comience con observaciones simples. ¿Su hijo reacciona ante ruidos fuertes y repentinos? Si no, verifique su audiencia. ¿Giran la cabeza hacia tu voz? Si parecen sordos a su nombre, es hora de hacer una prueba.
El balbuceo es el precursor del habla. Si su bebé no arrulla ni balbucea a los seis meses, eso es un retraso. El desarrollo lento del lenguaje a menudo se debe a problemas de audición. Es un simple ciclo de causa y efecto que puede interrumpirse con una intervención temprana.
Problemas de visión y salud ocular
La discapacidad visual cubre un amplio espectro. Desde la pérdida parcial de la visión que requiere un entrenamiento especial hasta la ceguera total. Los expertos recomiendan exámenes de la vista poco después del nacimiento. Luego a los seis meses. Antes del ingreso a la escuela. Y regularmente durante los años escolares.
A menudo puedes detectar problemas en casa. Busque cambios en la apariencia de los ojos. ¿Se cruzan constantemente? Tenga en cuenta que es normal cruzar ocasionalmente durante los primeros seis meses. El cruce persistente no lo es.
¿Su hijo entrecierra los ojos? ¿Cerrar un ojo para ver mejor? ¿Parpadear o frotarse los ojos con frecuencia? ¿Un ojo se mueve en una dirección diferente que el otro? Estos son signos de estrabismo o ambliopía. La mala coordinación ojo-mano también puede deberse a problemas de procesamiento visual. Pueden derribar cosas o tener dificultades para atrapar una pelota sin razón física aparente.
Qué deben hacer los padres a continuación
Si ve estos signos, informe a su pediatra. No espere al próximo chequeo programado. Sea específico sobre lo que ha observado.
Habla con los demás. Cuidadores. Parientes. Amigos. ¿Han notado algo? Los extraños a menudo ven patrones que los padres podrían pasar por alto porque están demasiado cerca de la situación.
Confía en tus instintos. Judy Swett, defensora de padres del Centro PACER, enfatiza esto. Los padres saben cuando el desarrollo de sus hijos no es del todo correcto. Ese sentimiento son datos. Es válido. Vale la pena actuar en consecuencia.
Su médico puede derivarlo a un programa de evaluación del desarrollo. Equipos de profesionales evaluarán habilidades sociales, motoras y cognitivas. Es una mirada integral a las habilidades de su hijo.
También puede buscar recursos directamente. El Centro Nacional de Información para Niños y Jóvenes con Discapacidades (NICHCY) proporciona listas estatales específicas de servicios de evaluación e intervención. Llámelos al 800-695-0285.
Esta información es para fines educativos. No es un consejo médico. Debes consultar a tu pediatra o médico de familia para diagnóstico y tratamiento. Ellos conocen a su hijo. Ellos pueden guiarlo a través de los siguientes pasos.
El proceso puede resultar abrumador. Son muchas citas. Muchas preguntas. Pero la acción temprana cambia los resultados. Abre las puertas a terapias que ayudan a los niños a prosperar. No dejes que el miedo silencie tus preocupaciones. Hablar alto. Obtenga respuestas.




























