Cómo afrontar la ecoansiedad: cinco estrategias respaldadas por expertos

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El cambio climático ya no es una amenaza lejana: es una realidad presente que alimenta una ansiedad creciente. Más del 45% de los jóvenes afirman que las preocupaciones sobre el medio ambiente están afectando su vida diaria. Esta angustia, a menudo llamada “ecoansiedad”, es una respuesta normal a una situación anormal y, cada vez más, los profesionales de la salud mental están encontrando formas de ayudar a las personas a afrontar estos sentimientos.

Esto es lo que recomiendan los expertos para gestionar la ecoansiedad, yendo más allá del miedo paralizante a la acción constructiva:

1. Acepta tus sentimientos, no los reprimas

A diferencia de la ansiedad típica, donde los miedos irracionales suelen ser desproporcionados con respecto al riesgo real, la ecoansiedad es posiblemente una reacción racional ante un peligro claro y presente. Tratar de restar importancia o negar estos sentimientos no es eficaz. En cambio, los expertos recomiendan la atención plena : aprender a aceptar y tolerar la angustia sin dejar que ésta te controle. Como dice la Dra. Caroline Hickman de la Universidad de Bath: “No vamos a reducir la ansiedad de una persona diciéndole que esto no es aterrador, porque es mentira”.

2. Actúe: canalice la ansiedad hacia el empoderamiento

La ansiedad prospera en la impotencia. Contrarrestar esto participando activamente en soluciones climáticas. Esto podría implicar activismo político, voluntariado en grupos ambientalistas o simplemente realizar cambios sostenibles en el estilo de vida. Como explica la Dra. Liza Jachens de la Universidad de Nottingham, “canalizar la ansiedad en acción puede tener un efecto transformador”. La acción proporciona una sensación de control y cambia el enfoque de la desesperación a la agencia.

3. Busque soporte especializado

No todos los terapeutas están capacitados para manejar las angustias relacionadas con el clima. Busque un profesional que comprenda específicamente la ansiedad ecológica. Algunos se identifican como “conscientes del clima”, reconociendo los desafíos psicológicos únicos que plantea la crisis ambiental. La Alianza de Psicología Climática ofrece recursos para encontrar apoyo calificado, incluidos “cafés climáticos” en línea para la conexión entre pares. Evite los consejos genéricos: se trata de una cuestión específica que requiere orientación informada.

4. Conéctese con otras personas que comprendan

El aislamiento amplifica la ansiedad. Unirse a grupos de apoyo o comunidades en línea donde personas comparten inquietudes similares puede ser profundamente terapéutico. Las investigaciones muestran que los grupos de apoyo para la ansiedad ecológica reducen la angustia y fomentan un sentido de pertenencia. El Dr. Panu Pihkala de la Universidad de Helsinki enfatiza: “No estás solo… No te quedes solo”. La experiencia compartida normaliza los sentimientos y proporciona estímulo mutuo.

5. Reconectar con la Naturaleza

Irónicamente, pasar tiempo en el mundo natural que temes perder puede ser profundamente sanador. Los estudios sugieren que caminar en la naturaleza, hacer jardinería o simplemente estar presente al aire libre reduce la ansiedad y aumenta el bienestar mental. Estas actividades fomentan una sensación de conexión con el planeta y te recuerdan aquello por lo que estás luchando para proteger.

Conclusión: La ecoansiedad es una respuesta legítima a una crisis real. Manejarlo requiere aceptar sus sentimientos, tomar medidas y buscar apoyo informado. Al canalizar la ansiedad en esfuerzos constructivos, no sólo se puede hacer frente a la situación, sino también contribuir a un futuro más sostenible.

Fuentes editoriales: La información de este artículo se basa en estudios revisados ​​por pares, entrevistas a expertos y fuentes acreditadas, incluidas The Lancet Planetary Health, The Journal of Climate Change and Health y Climate Psychology Alliance.