Enfermedad de Crohn y gripe: mayor riesgo, complicaciones más rápidas y prevención

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Las personas con enfermedad de Crohn enfrentan un riesgo significativamente mayor de contraer influenza y experimentar complicaciones graves, incluso sin tomar medicamentos inmunosupresores. Esto se debe a alteraciones subyacentes del sistema inmunológico y posibles factores genéticos que los hacen más susceptibles a las infecciones. La gripe no es sólo una molestia para las personas con enfermedad de Crohn: puede desencadenar ataques peligrosos, aumentar la probabilidad de neumonía y prolongar los tiempos de recuperación.

Por qué la enfermedad de Crohn aumenta la vulnerabilidad a la gripe

Las investigaciones sugieren que la enfermedad de Crohn en sí misma puede comprometer la capacidad del cuerpo para combatir infecciones. Un estudio señala una mutación genética común en los pacientes de Crohn que altera la autofagia (el proceso celular de eliminación de componentes dañados), lo que dificulta que el sistema inmunológico elimine los virus. Esto significa que incluso sin medicamentos que supriman la inmunidad, las personas con enfermedad de Crohn corren un riesgo elevado.

“La enfermedad de Crohn altera el sistema inmunológico, reduciendo su capacidad para combatir virus y bacterias”, explica la Dra. Alyssa Parian, gastroenteróloga. “Esta mayor susceptibilidad no está ligada únicamente al uso de medicamentos”.

Complicaciones y tiempos de recuperación

Más allá de simplemente contraer gripe, las personas con enfermedad de Crohn a menudo experimentan síntomas más graves y tardan más en recuperarse. Tienen una probabilidad desproporcionada de desarrollar neumonía, una complicación potencialmente mortal que requiere hospitalización.

Los médicos han observado que los pacientes de Crohn, incluso aquellos que no toman inmunosupresores, a menudo tardan semanas más en recuperarse completamente de la gripe en comparación con las personas sanas. Esta enfermedad prolongada puede alterar la vida diaria y exacerbar los síntomas existentes.

Prevención: la vacuna contra la gripe y la higiene

La forma más eficaz de mitigar estos riesgos es la vacunación anual contra la gripe. A diferencia de la vacuna en aerosol nasal (que contiene un virus vivo), la vacuna contra la gripe estándar utiliza un virus inactivo y es segura para quienes tienen sistemas inmunológicos debilitados.

Más allá de la vacunación, las prácticas básicas de higiene son cruciales:

  • Lavado de manos: Lávese bien las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos.
  • Evite tocarse la cara: Minimice tocarse los ojos, la nariz y la boca.
  • Limitar el contacto: Evite el contacto cercano con personas enfermas.

Tratamiento temprano y mantenimiento de la hidratación

Si se desarrollan síntomas de gripe, la atención médica inmediata es vital. Los medicamentos antivirales son más eficaces cuando se inician dentro de las 48 horas posteriores a la aparición de los síntomas.

La deshidratación es una preocupación importante, especialmente para los pacientes de Crohn propensos a la diarrea. Mantener una ingesta adecuada de líquidos (la orina clara o de color amarillo pálido es un buen indicador) es crucial.

Brotes y medicación de Crohn

La gripe puede desencadenar los ataques de Crohn y algunos medicamentos contra la gripe pueden empeorar los síntomas digestivos. Si bien generalmente no es necesario suspender el medicamento para la enfermedad de Crohn, la comunicación estrecha con un gastroenterólogo es vital para controlar posibles brotes y efectos secundarios.

Conclusión: Las personas con enfermedad de Crohn enfrentan un mayor riesgo de contraer influenza. La prevención proactiva mediante vacunación anual, higiene rigurosa y tratamiento oportuno son esenciales para minimizar las complicaciones y mantener la salud. Ignorar estos riesgos puede provocar enfermedades prolongadas, complicaciones graves y hospitalizaciones innecesarias.