Investigaciones recientes indican que las sustancias químicas comunes que se encuentran en los productos cotidianos (plásticos y artículos de cuidado personal) pueden afectar sutilmente el ritmo cardíaco, particularmente en las mujeres. Un nuevo estudio examinó los efectos de los bisfenoles (como BPA y BPF) y conservantes (como los parabenos) sobre la actividad eléctrica cardíaca, revelando asociaciones preocupantes con la función cardíaca. Los hallazgos sugieren que la exposición prolongada a estas sustancias químicas puede alterar el ritmo natural del corazón, aumentando potencialmente el riesgo de arritmias y enfermedades cardíacas a largo plazo.
¿Qué hay en tu casa?
Los bisfenoles son parte integral de muchos envases de plástico, mientras que los parabenos se usan como conservantes en champús, lociones y otros cosméticos. Si bien estos químicos tienen propósitos prácticos, su presencia plantea interrogantes sobre los costos ocultos para la salud de una exposición generalizada. Los investigadores analizaron muestras de orina y electrocardiogramas (EKG) para determinar cómo estas sustancias afectan las señales eléctricas del corazón.
La conexión del latido del corazón
El corazón depende de señales eléctricas precisas para mantener un ritmo regular. Las alteraciones de estas señales pueden afectar la capacidad del corazón para bombear sangre de manera eficiente, lo que provoca arritmias y otros problemas cardíacos. El estudio encontró que la exposición a los fenoles estaba relacionada con varios cambios clave en la función cardíaca:
- Intervalo PR prolongado: Un retraso en las señales eléctricas que se mueven desde las aurículas (cámaras superiores) a los ventrículos (cámaras inferiores).
- Mayor duración del QRS: Deterioro de la contracción de los ventrículos, lo que reduce la eficacia de bombeo del corazón.
Es posible que estos cambios no siempre causen síntomas inmediatos, pero pueden aumentar gradualmente el riesgo de enfermedades cardíacas graves.
Por qué esto es importante
Las interrupciones en la actividad eléctrica del corazón pueden exacerbar los problemas de salud existentes, particularmente en adultos mayores o en aquellos que ya corren riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca. El estudio destacó que las mujeres pueden ser más vulnerables debido a diferencias hormonales y de composición corporal. Por ejemplo, se estima que el riesgo de intervalos PR prolongados aumentó en un 10% cuando se combinó con un IMC más alto.
Qué puedes hacer
Si bien evitar toda exposición a sustancias químicas no es realista, unos simples ajustes en el estilo de vida pueden reducir el riesgo. Considere cambiar a recipientes de vidrio o acero inoxidable en la cocina para minimizar el uso de plástico. Opte por marcas de belleza limpias que eviten los parabenos y otros conservantes nocivos en los productos de cuidado personal. Reducir la exposición no se trata sólo de la salud del corazón; se trata de crear un ambiente más saludable para su cuerpo en general.
El estudio subraya que incluso los cambios pequeños y proactivos pueden tener beneficios duraderos para la salud. Adquiera conocimientos, lea las etiquetas con atención y recuerde que reducir la exposición a sustancias químicas es una inversión en su bienestar a largo plazo.
































