La dieta crudivegana es un plan de alimentación altamente restrictivo que combina los principios del crudfoodismo y el veganismo. A diferencia del veganismo estándar, que excluye todos los productos animales, esta dieta también prohíbe cocinar alimentos a más de 118°F (48°C). Esto significa que todas las comidas se consumen frías, a temperatura ambiente o tibias. Si bien sus defensores afirman que maximiza la retención de nutrientes, los dietistas generalmente lo desaconsejan debido al alto riesgo de deficiencias de nutrientes y problemas de sostenibilidad.
¿Qué implica?
Una dieta crudivegana se compone principalmente de frutas, verduras, cereales y legumbres germinados, nueces y semillas crudas y aceites prensados en frío. Todos los alimentos deben estar crudos para conservar las enzimas y vitaminas que algunos creen que se destruyen con el calor.
Alimentos incluidos: frutas y verduras crudas, granos remojados/germinados (quinua, bayas de trigo), legumbres germinadas (lentejas), nueces y semillas crudas, mantequillas de nueces crudas y ciertos aceites prensados en frío.
Alimentos excluidos: cereales cocidos (arroz), carne, queso, huevos, lácteos, pasta, café, alimentos ultraprocesados e incluso miel.
¿Por qué elegir el crudiveganismo?
Las personas pueden adoptar esta dieta por razones de salud, espirituales o ambientales. La idea central es que cocinar degrada los nutrientes esenciales. Por ejemplo, los métodos de cocción a altas temperaturas, como cocinar al vapor, pueden reducir el contenido de vitamina C en las verduras. Al priorizar los alimentos crudos, la dieta tiene como objetivo proporcionar altos niveles de vitaminas, minerales y antioxidantes, reduciendo potencialmente el riesgo de enfermedades cardíacas, obesidad y algunos tipos de cáncer.
Sin embargo, esta creencia no está respaldada universalmente por evidencia científica. Si bien los alimentos crudos retienen mejor ciertos nutrientes, cocinarlos también libera otros (como el licopeno en los tomates) y hace que algunos alimentos sean más digeribles.
Posibles beneficios e inconvenientes
Beneficios potenciales:
- Pérdida de peso: Restringir las calorías y los alimentos procesados puede provocar una pérdida de peso inicial, aunque esto suele ser insostenible.
- Ingesta de antioxidantes: Las dietas crudiveganas son ricas en polifenoles, vitamina C y carotenoides, que pueden reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
- Biomarcadores mejorados: Algunos estudios sugieren reducir el colesterol, los triglicéridos y la presión arterial.
Posibles inconvenientes:
- Deficiencias de nutrientes: La exclusión estricta de los alimentos cocinados puede provocar deficiencias de vitamina B12, vitamina D, calcio, hierro, zinc y yodo.
- Sostenibilidad: La dieta es muy restrictiva, lo que dificulta su cumplimiento a largo plazo.
- Limitaciones sociales: Encontrar opciones crudiveganas cuando se sale a cenar es un desafío.
- Problemas de digestibilidad: Algunos alimentos crudos son más difíciles de digerir que las alternativas cocidas.
Opinión de expertos
Los dietistas registrados generalmente no recomiendan el crudiveganismo debido a su naturaleza restrictiva y potencial de desequilibrios de nutrientes. Summer Yule, RDN, sugiere consultar a un dietista para planificar las comidas cuidadosamente si uno está decidido a seguir la dieta.
“Recomiendo consultar con un dietista registrado si está interesado en esta dieta”, dice Yule. “Los dietistas pueden ayudarle a crear un plan de dieta con usted para garantizar que obtenga todos los nutrientes esenciales”.
El resultado final
La dieta crudivegana es un plan de alimentación desafiante y potencialmente insostenible. Si bien puede ofrecer algunos beneficios, el riesgo de deficiencias de nutrientes y la dificultad de su cumplimiento a largo plazo lo hacen inadecuado para la mayoría de las personas. Dar prioridad a una dieta equilibrada rica en alimentos integrales, tanto crudos como cocidos, sigue siendo el enfoque más eficaz para la salud a largo plazo.































