La ciencia de morir: 10 hechos inesperados

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La ciencia de morir: 10 hechos inesperados

La muerte es inevitable, pero a menudo está envuelta en miedo y desinformación. Comprender los procesos biológicos y neurológicos que ocurren cuando la vida termina puede desmitificar la experiencia y hacerla menos aterradora. Esto es lo que la ciencia revela sobre el proceso de muerte: hechos que su médico quizás no analice explícitamente.

El declive gradual

La mayoría de las muertes no son instantáneas. Para quienes padecen enfermedades crónicas o edad avanzada, la muerte suele ser un proceso que implica una interrupción lenta de las funciones corporales. Según el director médico Zachary Palace, MD, esto se manifiesta como respiración más lenta, debilitamiento de los latidos del corazón, caída de la presión arterial y cambios en el tono de la piel. La secuencia varía, pero estos signos son casi universales.

El ritmo de las respiraciones finales

A medida que se acerca la muerte, la respiración no se detiene simplemente; se vuelve irregular. Son comunes intervalos de 15 a 20 segundos entre respiraciones. Las familias suelen entrar en pánico, pero ésta es una etapa natural. El cuerpo se está preparando para el cese total.

Dos etapas de finalidad

La muerte no es un evento único, sino una transición. La muerte clínica ocurre cuando el corazón se detiene. Si la reanimación falla en un plazo de cuatro a seis minutos, se produce la muerte biológica cuando las células cerebrales mueren por falta de oxígeno. Si bien la RCP a veces puede revertir la muerte clínica, la muerte biológica es irreversible.

La realidad de la RCP

Los medios populares exageran la eficacia de la RCP. Si bien son cruciales en las emergencias, las tasas de supervivencia son más bajas de lo que comúnmente se cree. Los estudios muestran aproximadamente un 10% de supervivencia en caso de paros cardíacos extrahospitalarios y un 21% en los hospitales. Para quienes padecen enfermedades crónicas, la RCP puede prolongar el sufrimiento sin una recuperación significativa. Es vital discutir las preferencias de reanimación con los médicos y sus seres queridos.

La audición persiste por más tiempo

Contrariamente a la creencia popular, el oído es a menudo el último sentido que se desvanece. Los estudios revelan que los sistemas auditivos siguen respondiendo en los pacientes de cuidados paliativos incluso en sus últimas horas. Esto significa que los moribundos aún pueden escuchar a sus seres queridos, por lo que es esencial brindarles consuelo y tranquilidad a través del habla.

Funciones corporales involuntarias

La relajación muscular después de la muerte conduce a la liberación involuntaria de fluidos corporales. La vejiga y los intestinos pierden el control neuronal, lo que provoca la micción o la defecación. Ésta es una respuesta fisiológica, no una señal de falta de respeto o indignidad.

Morfina: alivio del dolor, no aceleración de la muerte

La idea errónea de que la morfina se utiliza para inducir la muerte es falsa. Se administra para aliviar la “hambre de aire”, la aterradora sensación de asfixia, haciendo que la respiración sea más tranquila y cómoda en los momentos finales. El suicidio asistido por un médico sigue siendo ilegal en la mayoría de las regiones.

El olor a descomposición

La descomposición comienza rápidamente después de la muerte, liberando un potente olor conocido como cadaverina. En 30 minutos, el olor es detectable. Esto se debe a la actividad bacteriana que descompone los tejidos.

¿Recuerdos antes del fin?

Informes anecdóticos sugieren que algunas personas moribundas experimentan recuerdos vívidos que pasan ante sus ojos. Los escáneres cerebrales realizados durante un paro cardíaco muestran ráfagas de actividad asociadas con la memoria y los sueños hasta 30 segundos después de que el corazón se detiene. Esto podría explicar el fenómeno de “la vida pasa ante tus ojos”.

¿Conciencia más allá de la muerte?

La investigación sobre supervivientes de un paro cardíaco revela que algunos conservan la conciencia incluso después de que su corazón deja de latir. Hasta el 40% reporta experiencias lúcidas, incluidas sensaciones extracorporales, indoloro y evaluación de sus vidas. Se ha detectado actividad cerebral hasta una hora después del paro cardíaco, lo que sugiere que la conciencia puede persistir de alguna forma.

En conclusión: La muerte no es simplemente un cierre biológico sino un proceso complejo con dimensiones tanto físicas como neurológicas. Al comprender estos hechos, podemos acercarnos al final de la vida con mayor conocimiento, compasión y menos miedo. La comunicación abierta sobre los deseos y las intervenciones médicas al final de la vida es esencial para garantizar la dignidad y la comodidad durante esta etapa final.