Manejo de la hipertensión con esclerosis múltiple: por qué la presión arterial es importante para la salud del cerebro

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Para las personas que viven con esclerosis múltiple (EM), controlar la presión arterial no se trata sólo de la salud cardiovascular: es un componente fundamental de la preservación neurológica. Las investigaciones indican que la hipertensión es aproximadamente 25 por ciento más común en personas con EM que en la población general, lo que crea un efecto compuesto en el cuerpo y el cerebro.

La conexión entre la presión arterial y la progresión de la EM

La presión arterial alta (hipertensión) ocurre cuando la fuerza de la sangre contra las paredes de las arterias es constantemente demasiado alta. Esto a menudo se debe a arterias estrechas o menos flexibles debido a la acumulación de placa (aterosclerosis).

Si bien la hipertensión es un factor de riesgo para todos, presenta desafíos únicos para quienes padecen EM:

  • Atrofia cerebral acelerada: La presión arterial alta puede provocar una contracción (atrofia) cerebral más rápida y un mayor daño neurológico.
  • Síntomas agravados: El daño causado por la hipertensión puede exacerbar los síntomas de la EM, provocando un aumento de la fatiga, “niebla” cognitiva, problemas de memoria y disminución de la capacidad para caminar.
  • El riesgo “silencioso”: La hipertensión suele ser asintomática, lo que significa que los daños pueden ocurrir durante años sin previo aviso. En casos extremos, puede desencadenar un derrame cerebral, que puede provocar una pérdida repentina del equilibrio o la coordinación, síntomas que pueden ser difíciles de distinguir de una recaída de la EM.

Entendiendo tus números

La presión arterial se mide utilizando dos cifras: sistólica (la presión durante un latido del corazón) y diastólica (la presión entre latidos).

Categoría Sistólica (Número superior) Diastólica (Número inferior)
Normal Menos de 120 Y menos de 80
Elevado 120 – 129 Y menos de 80
Hipertensión 130 o superior O 80 o más

Estrategias de Gestión

El enfoque fundamental para controlar la presión arterial sigue siendo el mismo para los pacientes con EM que para el público en general, pero la implementación debe ser personalizada.

1. Intervenciones en el estilo de vida

Los médicos suelen recomendar varios cambios clave para reducir la presión arterial de forma natural:
* La Dieta DASH: Este enfoque dietético se destaca específicamente por su capacidad para reducir la presión arterial y potencialmente reducir la neurodegeneración (daño cerebral).
* Reducción de sodio: Reducir el consumo de sal es un objetivo principal.
* Actividad física y control de peso: Mantener un peso saludable y mantenerse activo.
* Cambios de hábitos: Limitar el alcohol y dejar el tabaco.

2. Medicación y personalización

Si los cambios en el estilo de vida son insuficientes, los médicos pueden recetar medicamentos para relajar los vasos sanguíneos o reducir la retención de líquidos. Sin embargo, para las personas con EM, la elección del medicamento es delicada. Algunos medicamentos pueden causar efectos secundarios como mareos, fatiga o micción frecuente, síntomas que pueden superponerse o empeorar las complicaciones existentes de la EM.

“Qué medidas de estilo de vida son más efectivas y qué medicamentos son mejores son cosas que un médico querría adaptar a la salud cardiovascular y al estilo de vida de una persona”, dice el Dr. Christopher Orlando, neurólogo de Keck Medicine de la USC.

Navegando por síntomas superpuestos

Uno de los mayores desafíos para los pacientes con EM es distinguir entre una progresión de la EM y los efectos secundarios de los medicamentos para la presión arterial o los síntomas de la hipertensión en sí. Ambas condiciones pueden causar:
* Fatiga
* Dolores de cabeza
* Dificultades cognitivas
* Problemas de vejiga

Debido a esta superposición, es fundamental controlar de cerca los síntomas e informar de inmediato a su equipo médico sobre cualquier cambio nuevo, como aumento de los mareos o calambres musculares.

Construyendo su equipo de atención médica

El manejo simultáneo de la EM y la hipertensión requiere un esfuerzo coordinado. Si bien un neurólogo trata la EM, un médico de atención primaria o un cardiólogo suelen ser esenciales para controlar la presión arterial.

Preguntas clave para hacerle a su médico:
– ¿Cuál es mi presión arterial objetivo específica?
– ¿Mis tratamientos para la EM (como los esteroides) podrían estar elevando mi presión arterial?
– ¿Existen medicamentos que eviten efectos secundarios como mareos o fatiga?
– ¿Con qué frecuencia debemos reevaluar mi plan de tratamiento?


Conclusión
Controlar la presión arterial alta es una herramienta vital para frenar la progresión de la EM y proteger la integridad del cerebro. Al combinar cambios en la dieta, seguimiento regular y un equipo médico coordinado, las personas pueden gestionar mejor la intersección de la salud cardiovascular y neurológica.