Tanto el café normal como el descafeinado ofrecen importantes beneficios para la salud, pero la mejor opción depende de las necesidades y la tolerancia individuales. Ambas variedades contienen fitonutrientes vitales, en particular polifenoles, relacionados con una mejor salud del corazón y un menor riesgo de enfermedades. Sin embargo, el impacto de la cafeína difiere marcadamente entre los dos.
Entendiendo el descafeinado
El café descafeinado comienza con los mismos granos que el café normal, normalmente arábica o robusta. La diferencia clave es un paso adicional: eliminar la mayor parte de la cafeína antes de tostar. Si bien el tostado mejora el sabor, el descafeinado puede debilitar ligeramente el perfil natural del grano.
Históricamente, el descafeinado implicaba cocinar granos al vapor y aplicar disolventes químicos como acetato de etilo o diclorometano para extraer la cafeína. La FDA regula los niveles de residuos de disolventes y exige que se mantengan por debajo del 0,001 % (menos de 10 partes por millón). Los métodos más nuevos y seguros utilizan agua caliente para disolver la cafeína sin penetrar los granos.
Contenido de cafeína: una clara división
El descafeinado no está completamente libre de cafeína. Por lo general, no contiene más del 0,1 % de cafeína, frente al 1,5 % y el 2 % de los frijoles normales. Una porción de 6 onzas de café normal contiene alrededor de 72 miligramos (mg) de cafeína, mientras que la misma cantidad de descafeinado proporciona menos de 3 mg.
Para la mayoría de los adultos, la ingesta diaria de cafeína debe ser inferior a 400 mg para evitar efectos secundarios como nerviosismo, ansiedad, palpitaciones, mareos, insomnio y malestar digestivo. Las dosis altas pueden incluso provocar convulsiones, alucinaciones o latidos cardíacos irregulares.
Las ventajas del café con cafeína
El consumo moderado (2 a 3,5 tazas al día) está relacionado con menores riesgos de muerte por todas las causas, incluida la diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, cáncer y trastornos neurológicos. El café también puede reducir la gota, los cálculos renales y los problemas hepáticos.
La cafeína mejora la atención, el tiempo de reacción y la concentración. Sin embargo, también puede aumentar el riesgo de cáncer gástrico o colorrectal y empeorar los síntomas del reflujo ácido crónico (ERGE).
¿Por qué elegir el descafeinado?
El descafeinado conserva muchos de los beneficios para la salud del café normal, en particular su alto contenido de polifenoles. Estos compuestos tienen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, y una cantidad importante de ácido clorogénico (CGA), que está relacionado con la salud del corazón. Los granos de café sin tostar pueden contener más de 543 mg de CGA por litro, aunque la intensidad del tostado afecta esto.
El descafeinado también puede reducir el riesgo de síndrome metabólico (MetS), una combinación de presión arterial alta, triglicéridos, obesidad abdominal, niveles elevados de azúcar en la sangre y colesterol HDL bajo, debido a sus niveles de CGA. Si bien la investigación está en curso, los primeros estudios sugieren que el descafeinado puede mejorar la presión arterial, la circunferencia de la cintura y los marcadores metabólicos.
Las desventajas del descafeinado
El descafeinado a menudo depende de disolventes químicos, lo que genera preocupación sobre los residuos. El proceso también puede disminuir la complejidad del sabor del grano. Lo más crítico es que el descafeinado carece de los efectos de la cafeína que aumentan la energía y mejoran el estado de ánimo.
¿Qué café es el adecuado para ti?
La elección entre café descafeinado y regular depende en última instancia de las preferencias personales y las necesidades de salud. Ambos son ricos en polifenoles saludables para el corazón, lo que los convierte en una opción sólida. Si es sensible a la cafeína o prioriza minimizar los posibles efectos secundarios, el descafeinado es la mejor opción. Si necesita los beneficios físicos y cognitivos de la cafeína, el café normal sigue siendo una opción viable, consumido con moderación.
