El virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común en los Estados Unidos y afecta aproximadamente a 13 millones de personas al año. A pesar de su prevalencia, existen importantes conceptos erróneos en torno al virus, su transmisión y sus posibles consecuencias para la salud. Comprender los hechos es fundamental, ya que el VPH no tratado puede provocar cáncer, pero en la mayoría de los casos se resuelve por sí solo. Este artículo aclara siete mitos comunes sobre el VPH y proporciona información precisa para permitir la toma de decisiones informadas.
Mito 1: Sólo las mujeres contraen el VPH
Esto es falso. Cualquier persona que participe en actividades sexuales puede contraer el VPH, independientemente de su sexo. Si bien ciertas cepas de VPH de alto riesgo están fuertemente relacionadas con el cáncer de cuello uterino en las mujeres, los hombres pueden desarrollar verrugas genitales y, en casos raros, cánceres de ano, pene o garganta. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados (como las que viven con VIH) enfrentan un riesgo elevado de desarrollar estos cánceres.
Mito 2: Todos los tipos de VPH causan cáncer
La gran mayoría de las cepas de VPH no provocan cáncer. Existen más de 200 tipos de VPH y la mayoría se resuelven naturalmente sin causar daño. Los tipos de alto riesgo, como el VPH 16 y 18, son los que tienen más probabilidades de persistir y potencialmente causar cáncer durante años o incluso décadas. Estos cánceres incluyen cánceres de cuello uterino, vaginal, vulvar, anal, de pene y de garganta. La detección periódica de los tipos de alto riesgo es esencial para la detección temprana y la prevención.
Mito 3: Los hombres no pueden hacerse la prueba de detección del VPH
Actualmente, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. solo ha aprobado métodos de prueba del VPH para personas con cuello uterino (pruebas de Papanicolaou). Sin embargo, los hombres con mayor riesgo de VPH anal pueden someterse a exámenes rectales o pruebas de citología anal (pruebas de Papanicolaou anales) para detectar células anormales. La falta de exámenes de detección masculinos generalizados subraya una brecha en las prácticas médicas actuales, lo que podría retrasar el diagnóstico y el tratamiento en algunos casos.
Mito 4: Existe una cura para el VPH
No existe cura para eliminar el virus del VPH en sí. Una vez infectado, el virus puede permanecer hasta que el cuerpo lo elimine y puede transmitirse a otras personas durante este tiempo. Existen tratamientos para afecciones relacionadas con el VPH, como lesiones precancerosas, cánceres y verrugas genitales, pero abordan los síntomas, no la infección subyacente.
Mito 5: Las personas con VPH siempre tienen síntomas
La mayoría de las infecciones por VPH son asintomáticas: aproximadamente el 90% desaparecen en dos años sin efectos perceptibles. Sin embargo, las cepas de alto riesgo pueden pasar desapercibidas durante años antes de provocar cambios cancerosos. Esta es la razón por la que los exámenes periódicos son cruciales, incluso en ausencia de síntomas, especialmente para aquellos con mayor riesgo.
Mito 6: La vacuna contra el VPH es suficiente
La vacuna contra el VPH es muy eficaz para prevenir la infección por las cepas que cubre, pero no es una protección completa. La vacuna se recomienda para personas desde la niñez hasta los 45 años, pero no protege contra todos los tipos de VPH. Además, la vacunación no reemplaza la necesidad de realizarse pruebas periódicas de Papanicolaou y de detección del VPH para las personas en riesgo.
Mito 7: El VPH es una enfermedad rara
El VPH es increíblemente común. Cada año se producen aproximadamente 13 millones de nuevas infecciones en los Estados Unidos. El virus se transmite a través del contacto piel a piel, a menudo durante la actividad sexual. Si bien la mayoría de los casos se resuelven por sí solos, la posibilidad de que se desarrolle cáncer subraya la importancia de la prevención mediante la vacunación y exámenes de detección periódicos.
En conclusión, el VPH es una infección prevalente con diversos grados de riesgo. Si bien la mayoría de los casos se resuelven sin problemas, comprender los hechos, vacunarse y someterse a exámenes de detección periódicos son pasos cruciales para proteger su salud. El virus puede afectar a cualquier persona y la detección temprana sigue siendo la forma más eficaz de prevenir complicaciones graves.
