Los investigadores han logrado un hito importante en la restauración de la visión central en personas con degeneración macular avanzada, utilizando un novedoso sistema electrónico de implante de retina llamado PRIMA. Esto representa un paso de simplemente frenar la progresión de la enfermedad a recuperar activamente la función perdida, aunque la tecnología no es una cura.
El desafío de la pérdida de la visión y los primeros intentos
Durante décadas, los científicos han perseguido el objetivo de evitar las retinas dañadas con alternativas electrónicas. Los primeros dispositivos de visión artificial ofrecían una funcionalidad limitada y solo permitían a los pacientes percibir la luz o formas básicas. Estos sistemas a menudo dependían de conexiones cableadas permanentes, lo que creaba obstáculos importantes para su uso práctico. Si bien demostraron que el concepto era posible, no lograron ofrecer una visión útil para la vida cotidiana.
Cómo funciona PRIMA: restauración inalámbrica de la visión
El sistema PRIMA representa un avance sustancial. Consta de tres componentes clave:
– un pequeño chip de silicona implantado quirúrgicamente debajo de la retina, dirigido al área responsable de la visión central.
– gafas especializadas equipadas con una cámara que captura imágenes externas.
– un procesador portátil que convierte estas imágenes en señales de luz invisibles.
Luego, el chip traduce estas señales en impulsos eléctricos, estimulando las células restantes sensibles a la luz y transmitiendo información visual al cerebro. Lo más importante es que PRIMA funciona de forma inalámbrica y obtiene energía de la luz, lo que minimiza los problemas de seguridad. Las gafas son transparentes, lo que preserva la visión periférica y llena el punto ciego central.
Resultados de ensayos clínicos: mejoras mensurables a la vista
Un estudio reciente realizó un seguimiento de los pacientes durante 12 meses utilizando el sistema PRIMA. Los resultados fueron prometedores:
– El 80% de los participantes pudieron leer un promedio de 10 letras adicionales en una tabla optométrica después de un año.
– La mejora promedio fue de 25 letras, y algunos ganaron hasta 59 letras en su capacidad de lectura.
– La visión lateral no se vio afectada, lo que indica que el implante no compromete la visión existente.
Los pacientes informaron que usaban el dispositivo en casa para tareas como leer letras y números, y que la ampliación y el entrenamiento permitían a algunos leer letras pequeñas. Esto demuestra que incluso la restauración parcial de la visión central puede mejorar significativamente la calidad de vida.
Riesgos, limitaciones e implicaciones futuras
Si bien PRIMA es un gran paso adelante, no está exento de limitaciones. La cirugía ocular siempre conlleva riesgos inherentes y algunos pacientes experimentaron complicaciones en los meses posteriores a la implantación. El dispositivo no cura la degeneración macular; la enfermedad continúa progresando. Los pacientes requieren entrenamiento para adaptarse a la nueva forma de ver y la agudeza visual sigue siendo limitada.
A pesar de estas advertencias, el sistema PRIMA demuestra que los pequeños dispositivos electrónicos inalámbricos pueden restaurar parcialmente la visión funcional. La tecnología ahora se considera una herramienta clínica viable, y las iteraciones futuras pueden ofrecer detalles aún mayores y una integración perfecta con la visión natural restante. Este hito subraya la creciente convergencia de la biología y la tecnología humanas, allanando el camino para métodos de restauración de la visión más avanzados.
