Los cálculos en las amígdalas, esos pequeños guijarros malolientes que se encuentran en la parte posterior de la garganta, son un problema sorprendentemente común. Se forman cuando los desechos (partículas de comida, bacterias, moco y saliva) se alojan en las fosas y grietas naturales de las amígdalas. Si bien son molestos, comprender por qué ocurren es el primer paso para prevenirlos.
¿Qué causa los cálculos en las amígdalas?
Algunas personas simplemente son más propensas a desarrollar cálculos en las amígdalas que otras. El principal culpable es la anatomía de las amígdalas. Si tiene criptas profundas (pequeñas bolsas) en su superficie, estas áreas actúan como trampas ideales para acumular escombros. La mala higiene bucal, el consumo de tabaco y las bebidas azucaradas pueden empeorar el problema, pero ni siquiera un cepillado diligente siempre los evitará si la estructura de las amígdalas lo predispone a la formación de cálculos.
Como explica el Dr. Aaron Thatcher del Nationwide Children’s Hospital: “Creemos que se forman porque el material ingresa a las criptas. No creemos que sea por higiene”, lo que significa que algunas personas obtendrán cálculos independientemente de qué tan bien se limpien la boca.
Prevención de cálculos en las amígdalas: pasos sencillos
La buena noticia es que existen formas prácticas de controlar y prevenir los cálculos en las amígdalas.
- Higiene bucal: Cepíllese regularmente, use hilo dental y limpie la lengua para minimizar las bacterias.
- Gárgaras: Enjuagarse la boca con agua o enjuague bucal puede desalojar los residuos antes de que se endurezcan y se conviertan en una piedra. La solución no importa mucho; la acción de hacer gárgaras es lo que cuenta.
- Flosser de agua: El uso de un irrigador dental puede apuntar y eliminar directamente los cálculos y, al mismo tiempo, ayudar a prevenir la formación de otros nuevos.
- Manténgase hidratado: Beber mucha agua mantiene la boca húmeda y ayuda a eliminar los residuos.
Cuando la cirugía podría ser la respuesta
Para casos crónicos o graves, la única solución permanente es una amigdalectomía (extirpación quirúrgica de las amígdalas). Sin embargo, este es un procedimiento importante con riesgos, que incluyen dolor, sangrado y tiempo de recuperación significativos.
Las opciones menos invasivas incluyen la criptolisis de amígdalas con láser (suavizando las criptas con un láser) y la criptolisis de coblación (usando energía de radiofrecuencia para remodelar la superficie de las amígdalas). Ambos conllevan sus propios riesgos, lo que los hace menos comunes que una amigdalectomía completa.
En última instancia, la decisión de someterse a una cirugía es personal. Si los cálculos causan malestar significativo, mal aliento o vergüenza social, podría valer la pena considerarlo. Pero para muchos, los cambios en el estilo de vida son suficientes.
El resultado final
Los cálculos en las amígdalas suelen ser manejables con una buena higiene bucal y medidas preventivas sencillas. La cirugía es el último recurso en casos graves. Si los cálculos están afectando su calidad de vida, consulte a un médico para analizar sus opciones y determinar el mejor curso de acción.





























